Don Giovanni

Comprar boletos
Abril 2022
Lu
Ma
Mi
Ju
Vi
Do

Argumento

 

Acto 1

La obertura empieza en re menor, antes de un allegro en Re mayor alegre.

Cuadro 1º: Atrio del Palacio del Comendador

Leporello, el criado de Don Giovanni, se queja de su vida ("Notte e giorno faticar – Noche y día trabajar"). Vigila mientras Don Giovanni intenta seducir a doña Anna, hija del Comendador. De repente, ambos aparecen: Giovanni está enmascarado, pero doña Anna le sujeta del brazo. Ella desea saber quién es (Trío: "Non sperar, se non m'uccidi – No esperes, a menos que me mates") y grita pidiendo ayuda. Aparece su padre, el comendador, y desafía a Giovanni mientras doña Anna huye en busca de ayuda. Giovanni mata al Comendador y escapa con Leporello. Anna regresa con su prometido, don Ottavio, y varios criados. Al ver el cuadro se horroriza. Ambos juran venganza contra el asesino desconocido. (Dúo: "Ah, vendicar, se il puoi, giura quel sangue ognor! – Ah, ¡jurar vengar esta sangre!").

Cuadro 2º: En las afueras de Sevilla

En la huida de la casa del Comendador, Giovanni y Leporello se encuentran con Elvira, quien canta que ha sido abandonada por su amante a quien busca para vengarse ("Ah, chi mi dice mai – Ah, ¿quién puede decirme?"). Giovanni empieza a flirtear con ella, pero él es el desgraciado a quien busca. Empuja a Leporello, ordenándole contar la verdad a Elvira y entonces se escapa.

Leporello le dice a Elvira que Giovanni no merece la pena. Le enseña un catálogo, un cuaderno en el que están apuntadas todas las amantes de Don Giovanni, a las que sedujo y a las que abandonó. Sus conquistas incluyen 640 en Italia, 231 en Alemania, 100 en Francia, 91 en Turquía, pero en España, son ya "mille e tre", 1,003. ("Madamina, il catalogo è questo – Señorita, este es el catálogo"). En un recitativo frecuentemente cortado, Elvira jura venganza al descubrir, con asombro y tristeza, que se cuentan por miles. Elvira, abrumada al ver cual es la realidad, decide que va a castigar en su nombre y en el de todas las mujeres burladas, a Don Giovanni, pero para este momento Leporello también ha huido.

Cuadro 3º: Jardín en el palacio de Don Giovanni

Cuando doña Elvira se marcha, entre una procesión nupcial con Zerlina y Masetto, dos campesinos, y hay una gran fiesta. Aparecen Don Giovanni y Leporello. Giovanni se siente inmediatamente atraído por Zerlina, e intenta seducirla delante de Masetto. Toma a la pareja de campesinos como patrono y les ofrece su protección a cambio de exigir su Derecho de pernada sobre la novia. Ella se siente en cierto modo atraída por Don Giovanni, y no ofrece gran resistencia a las insinuaciones de él. Al darse cuenta de que Giovanni pretende quedarse atrás con Zerlina, Masetto se enoja ("Ho capito! Signor, sì – ¡Ya lo entiendo! ¡Sí, señor mío!"). Masetto, ofendido y escoltado por Leporello, se marcha con el resto de los invitados a la boda al palacio de Don Giovanni, pues éste se ha comprometido a celebrar los esponsales con toda la pompa y derroche posibles.

Don Giovanni y Zerlina pronto se quedan solos y él, inmediatamente, empieza a ejercitar sus artes de seducción. (Dúo: "Là ci darem la mano – ¡Allí nos daremos la mano"). Llega Doña Elvira y frustra la seducción ("Ah, fuggi il traditor – ¡Huye del traidor!"). Se marcha con Zerlina apartándola así de Don Giovanni. Éste queda solo y se encuentra con Don Ottavio y Doña Ana quienes le piden ayuda en su empresa de vengar la muerte del padre asesinado de Doña Ana (El Comendador), sin ser conscientes de que él es el agresor. Don Giovanni, aliviado al darse cuenta de que no lo han reconocido, rápidamente promete su ayuda, y pregunta quién ha perturbado su paz. Antes de que ella pueda contestar, interviene Doña Elvira quien advierte a Don Ottavio y a Doña Ana de la perfidia de Don Giovanni. Giovanni intenta convencer a Ottavio y Anna de que Elvira está loca. (Cuarteto: "Non ti fidar, o misera – No confíes en él, oh, infeliz").

Finalmente, al despedirse, Don Giovanni se despide, y al hacerlo, Doña Ana se desvanece al reconocer en Don Giovanni al asesino de su padre, por su voz. Ella relata a Don Ottavio los funestos detalles de aquella trágica noche y le exige que, ahora que sabe la identidad del asesino, cumpla su promesa de vengar la muerte de su padre (Aria de Anna: "Or sai chi l'onore – Él és quien intentó robarme mi honor"). Ottavio, no convencido, decide vigilar a su amigo. ("Dalla sua pace – De su paz, mi paz depende").

Leporello informa a Giovanni que todos los invitados de la boda campesina están en su casa, que él distrajo a Masetto de sus celos, pero que Zerlina, regresando con Elvira, hizo una escena y arruinó todo. Sin embargo, Don Giovanni permanece alegre y le dice a Leporello que organice una fiesta e invite a todas las chicas que pueda encontrar. ("Aria del champán" de Giovanni": "Fin ch'han dal vino – Hasta que estén achispados"). Ellos se apresuran a marchar al palacio.

Zerlina sigue al celoso Masetto e intenta calmarlo ("Batti, batti o bel Masetto – Golpéame, oh, bello Masetto"), pero justo cuando consigue convencerlo de su inocencia, la voz de Don Giovanni desde fuera del escenario la sobresalta y asusta. Masetto, sospechando nuevamente de Zerlina, decide esconderse para ver por sí mismo lo que hará Zerlina cuando Giovanni llegue. Zerlina intenta esconderse de Don Giovanni, pero él la encuentra e intenta cortejarla de nuevo, hasta que topa con el escondite de Masetto. Confuso, pero reponiéndose rápidamente, Giovanni reprocha a Masetto que haya dejado sola a Zerlina, y se la devuelve temporalmente. Luego los guía a los dos hasta su salón de baile, que ha sido fastuosamente decorado. Don Ottavio, Donna Anna y Donna Elvira deciden presentarse igualmente en la fiesta disfrazados con máscaras. Leporello les ve, y sin reconocerles, les invita en nombre de su amo a entrar en el palacio. Ottavio y Anna rezan pidiendo protección, y Elvira busca venganza (Trío: "Proteggra il giusto cielo – Que el justo cielo nos proteja").

Cuadro 4º: Interior del Palacio de Don Giovanni

Se celebra la fiesta en el palacio de Don Giovanni. Se presentan tres orquestas de cámara separadas en el escenario. Hay gran revuelo y con la ayuda de Leporello que se pone a bailar con Masetto para distraerlo, Don Giovanni logra separar momentáneamente a Zerlina de Masetto, consiguiendo llevar a la muchacha a una habitación. A los gritos de auxilio de Zerlina acuden Masetto y los demás invitados, consiguiendo liberar a la campesina. Don Giovanni intenta confundirlos arrastrando a Leporello a la habitación y amenazando con matarle a él por asaltar a Zerlina. Pero Ottavio saca una pistola, los tres invitados se quitan las máscaras y declaran que lo saben todo. Pero a pesar de verse denunciado por todos lados, Don Giovanni consigue escapar abriéndose paso con la espada entre los invitados.

 

Acto II

Cuadro 1º: Ante la casa de Donna Elvira

Leporello amenaza con dejar a Don Giovanni, pero su amo le calma con una oferta de paz de dinero. (Dúo: "Eh via buffone – Venga, bufón"). Deseando seducir a la doncella de Elvira, Don Giovanni convence a Leporello de que se intercambien la capa y el sombrero. Elvira se acerca a su ventana, lamentándose de que su corazón siga amando a Don Giovanni, a pesar de saber que es un traidor. (Trío: "Ah taci, ingiusto core – Ah, cállate, injusto corazón"). Viendo una oportunidad para un juego, Don Giovanni se esconde y saca adelante a Leporello, vestido como Giovanni. Desde su escondite, Don Giovanni canta una promesa de arrepentimiento, expresando su deseo de volver con ella, mientras Leporello se hace pasar por Don Giovanni e intenta evitar reírse. Elvira se queda convencida y desciende a la calle. Leporello, siguiendo con su farsa como Don Giovanni, se la lleva para mantenerla ocupada mientras Giovanni da una serenata a su doncella con su mandolina . ("Deh vieni alla finestra – Ven a la ventana").

Antes de que Don Giovanni pueda terminar con su seducción de la doncella, Masetto y sus amigos llegan, buscando a Don Giovanni y pretendiendo matarlo. Don Giovanni (vestido como Leporello) los convence de que él también odia a Don Giovanni, y se une a la caza. Después de dispersar hábilmente a los amigos de Masetto (Aria de Giovanni: "Metà di voi qua vadano – La mitad de vosotros id por ese lado"), Don Giovanni, cuando queda solo con Masetto, le quita sus armas, le pega y se aleja corriendo, riéndose, pero sin descubrirse como Don Giovanni. Zerlina llega y consuela al malherido Masetto. ("Vedrai carino – Verás, cariño mío").

Cuadro 2º: En el jardín de Don Giovanni

Leporello, disfrazado de Don Giovanni, trata de huir de Donna Elvira. (Sexteto: "Sola, sola in buio loco – Sola, sola, en este lugar oscuro"). Cuando él intenta escapar, aparecen Anna con Ottavio quien la está consolando en su dolor. Justo cuando Leporello se va a escurrir por la puerta, que difícilmente encuentra, la abren Zerlina y Masetto y, viéndolo vestido como Giovanni, lo atrapan antes de que pueda escapar. Cuando Anna y Ottavio se dan cuenta de lo que pasa, todos van a rodear a Leporello, amenazándolo de muerte. Elvira pide clemencia para él, es la única que lo hace, intentando proteger al hombre a quien ella cree Giovanni, diciendo que es su esposo. Los otros cuatro están decididos a castigar al traidor, pero Leporello se quita el disfraz y revela su verdadera identidad (quinteto: "Mille torbidi pensieri - Mil pensamientos tormentosos"). Ruega el perdón de todo el mundo y, viendo una oportunidad, consigue huir corriendo (Aria de Leporello: "Ah pietà signori miei – Ah, piedad, señores míos"). Dadas las circunstancias, Ottavio se queda convencido de que Giovanni fue el asesino del padre de doña Anna (el fallecido Comendador) y jura venganza ("Il mio tesoro – Mi tesoro" - aunque en la versión de Viena esto se cortó). Elvira aún está furiosa con Don Giovanni por traicionarla, pero también lo siente por él. ("Mi tradì quell'alma ingrata – Ese desgraciado bribón me ha traicionado").

Cuadro 3º: Cementerio en Sevilla

Don Giovanni llega hasta el cementerio de Sevilla, hasta los pies de la estatua del comendador que él asesinó, aunque no se percata de eso. Mientras Don Giovanni monologa, llega Leporello, que le habla a Don Giovanni del riesgo que ha corrido, y Don Giovanni se burla de él, diciendo que él ha aprovechado su disfraz como Leporello, intentando seducir a una de las amigas de Leporello. Pero el criado no lo encuentra divertido, sugiriendo que podría haber sido su esposa, y Don Giovanni se echa a reír, diciendo que "mejor aún". La estatua de mármol cobra vida, se dirige hacia Don Giovanni, y le advierte que su risa no durará más allá de la puesta de sol. A una orden de su amo, Leporello lee la inscripción de la base de la estatua: "Estoy esperando la venganza de mi asesino". Leporello se aterroriza, pero el descarado Giovanni hace que Leporello invite a la estatua a una cena que celebrará en su palacio, amenazando con matarlo si no lo hace. Leporello hace varios intentos de invitar a la estatua a cenar pero debido al miedo no acaba de cumplir la tarea. (Dúo:"Oh, statua gentilissima"–"Oh, la más noble estatua"). Para su gran sorpresa, la estatua acepta la invitación, moviendo hacia abajo la cabeza en un gesto afirmativo. Don Giovanni, viendo la escena, decide tomar la palabra y pide a la estatua que hable, si puede, y diga si irá a la cena. La estatua responde "Sí" y Don Giovanni y Leporello salen del cementerio asustados.

Cuadro 4º: Palacio del Comendador

Don Ottavio le pide a Donna Anna que no retrase más su boda. Sin embargo, ella sigue demorando la ceremonia, le rechaza, y le dice que es inadecuado tan pronto después de la muerte de su padre. Él la acusa de ser cruel, y ella le asegura que lo ama, y que es leal. ("Non mi dir"–"No me digas").

Cuadro 5º: En el comedor del palacio de Don Giovanni

Están preparando la cena para el banquete de esa noche. Don Giovanni está celebrando su regreso a Sevilla. Giovanni se deleita en el lujo de una gran cena con acompañamiento musical (durante la cual la orquesta interpreta piezas entonces contemporáneas – incluyendo una referencia al aria "Non più andrai" de otra ópera del propio Mozart "Las bodas de Fígaro", mientras Leporello sirve. ("Finale" "Già la mensa preparata"–"Ya la mesa está preparada"). Elvira aparece, diciendo que ella no siente ya resentimiento por Don Giovanni, sólo pena. ("L'ultima prova dell'amor mio"–"La última prueba de mi amor"). Sorprendido por su falta de odio, Don Giovanni le pregunta qué es lo que quiere, y ella le ruega que cambie de vida. Giovanni se mofa de ella y entonces se gira, alabando al vino y a las mujeres como la "esencia y gloria de humanidad". Herida y enojada, Elvira abandona y se marcha. Un momento después, se oye su grito desde afuera de las paredes del palacio, y regresa un momento, sólo para huir por otra puerta. Don Giovanni ordena a Leporello que vaya a ver lo que la ha disgustado; tras echar una ojeada fuera, el criado también grita y vuelve corriendo a la habitación, tartamudeando que la estatua ha aparecido como prometió. Llaman con fuerza a la puerta. Leporello, paralizado por el miedo, no puede responder, de manera que abre la puerta el propio Don Giovanni. Aparece el Comendador muerto. La figura se acerca hasta Don Giovanni. Con la sobrenatural música en re menor de la obertura aún más estremecedora por la voz de bajo ("Don Giovanni! a cenar teco m'invitasti"–"¡Don Giovanni! Tú me invitaste a cenar contigo"), el Comendador le ofrece una última oportunidad para arrepentirse, pero Don Giovanni lo rechaza categóricamente. La estatua se hunde en la tierra y arrastra consigo a Don Giovanni. El fuego del infierno, y un coro de demonios, rodean a Don Giovanni conforme éste se hunde.

Llegan doña Anna, don Ottavio, doña Elvira, Zerlina y Masetto, buscando al villano. No lo encuentran a él, sino a Leporello, escondido debajo de la mesa, temblando por el horror sobrenatural que ha presenciado. Don Giovanni está muerto. Anna y Ottavio se casarán cuando pase el año de duelo de Anna; Elvira pasará el resto de su vida en un convento; Zerlina y Masetto finalmente marcharán a su casa a cenar; y Leporello se irá a la taberna para encontrar a un mejor amo.

El conjunto del final expresa la moraleja de la ópera – "Tal es el fin de quienes hacen el mal: la muerte del pecador siempre refleja su vida" ("Questo è il fin"-"Este es el fin"). En el pasado, el conjunto final a veces se omitía por directores que pretendían que la ópera terminase cuando el personaje principal moría. Sin embargo, este enfoque no ha pervivido, y los directores de hoy en día casi siempre incluyen el final en su totalidad. La vuelta a la tonalidad de Re mayor y la inocente simplicidad de los últimos compases concluyen esta obra.

 

Programa y reparto

Don Juan: Christopher Maltman
    
El Comandante: Adam Palka
    
Donna Anna: Miah Persson
    
Don Ottavio: Ben Bliss
    
Mujer Elvira: Véronique Gens
    
Leporello: Luca Pisaroni
    
Masetto: Josep-Ramon Olivé
    
Zerlina: Leonor Bonilla

Gran Teatre del Liceu

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Es uno de los símbolos de la ciudad.

Actualmente es un teatro de titularidad pública (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además de las citadas instituciones, el Consejo de Mecenazgo y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

Los orígenes. Del 1837 al 1847

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal, bajo la iniciativa de Manuel Gibert.
La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica pronto propició (1838) su conversión en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que añadía al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana.
 

El edificio de la Rambla

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.
El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió mediante acciones mercantiles —que comportaban la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual, desde 1855, se convirtió en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos, que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones, recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Esta situación perduró hasta 1980.
 

La creación del Consorcio

El régimen económico que regía el Liceu se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX. En 1980, el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían posteriormente la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986), el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
 

El incendio de 1994 y la construcción del edificio actual

El incendio del 31 de enero de 1994, que destruyó la sala y el escenario, causó un impacto emocional extraordinario en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994), y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu hizo la cesión de la propiedad al Consorci del Gran Teatre del Liceu, integrado exclusivamente por las administraciones públicas  (cesión ratificada en 1997).
A partir del preexistente proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (de 1986, al que se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.

Eventos relacionados