Las bodas de Fígaro

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Abril 2022
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Argumento

 

Acto I

Susanna y Fígaro están preparando su boda (Duettino: Cinque, dieci...), y él arregla la habitación que el conde les ha regalado para quedarse con Susanna pero Fígaro cree que es porque él le consiguió a Rosina hace muchos (Duettino con recitativo: Se a caso madama la notte ti chiama), ella se encuentra perturbada: el Conde quiere tomar a Susanna antes que su esposo volviendo a un derecho que él mismo abolió, y se lo ha hecho saber por medio del maestro de música, Don Basilio. Así se inicia la acción: Fígaro decide ponerse en guardia contra el Conde de Almaviva (Cavatina: Se vuol ballare signor Contino), que es la parte más importante de la opera, de quien fuera cómplice para conquistar a Rosina, ahora Condesa de Almaviva. Mientras tanto Marcellina, el ama de llaves del palacio, y Don Bartolo, el doctor en leyes, planean casar a la dama con Fígaro, en cumplimiento a un contrato hecho tiempo atrás. Él la ayudará, como venganza por su Rosina perdida (Aria: La vendetta). Luego ambos enfrentan a Susanna, saliendo Marcellina herida en su orgullo: su edad era mucho mayor que la de Susana (Duetto: Via resti servita). Aparece luego el paje Cherubino, quien está huyendo del Conde de Almaviva, el cual quiere castigarlo por haber hallado al paje con una de sus vasallas favoritas, Barbarina, y es perseguido por Don Basilio. Le cuenta a Susanna su confusión amorosa (Aria: Non so più cosa son cosa faccio). Entra el Conde de Almaviva, quien le da una moneda a Susanna pero luego escuchan una voz que es Don Basilio, el maestro de música, quien enreda la situación al revelar que el Paje mira a la Condesa en una forma especial. El conde de Almaviva, que se había escondido, sale enfurecido, y decide desterrar a Cherubino (Trío: Cosa sento!). El Conde de Almaviva explica lo de Barbarina y el paje, y al mostrar cómo lo encontró, lo descubre ahora escondido en la cama que les dio el Conde de Almaviva a Susanna y a Figaro. El Conde de Almaviva le dice a Don Basilio que le avise a Fígaro, pero Susanna amenaza con mostrar la moneda de oro que el conde de Almaviva le dio en su oferta amorosa y entonces el Conde de Almaviva le dice a don Basilio que no vaya. Entra Fígaro con el velo de Susanna en la mano y con los jóvenes del pueblo a pedir permiso para su boda (Coro: Giovani liete), el conde de Almaviva posterga la boda de mala gana y manda a Cherubino a Sevilla, y le dice a Cherubino que abrace a Susanna antes de irse y entonces Cherubino la abraza pero Figaro le dice que él tiene algo que decir antes de que se vaya (Non più andrai farfallone amoroso) y el acto termina mientras Susanna le enseña la moneda a Fígaro.

 

Acto II

La condesa lamenta las infidelidades de su esposo, Porgi, amor, qualche ristoro (Dame, amor, algún remedio). Llega Susanna y le dice que le cuente lo que ha pasado. La condesa le dice a Susanna que vaya por Fígaro. Fígaro sugiere que vistan a Cherubino de chica para burlar al conde, y la condesa le pregunta a Susanna que qué le parece; Susanna le responde que no está mal. Sale Fígaro por Cherubino, quien está vestido de oficial. A instancias de Susana canta a la condesa su amor, Voi che sapete che cosa è amor (Vos que sabéis qué es el amor). La condesa y Susanna le disfrazan de mujer, y citan al conde a una entrevista con Susanna, a la que en realidad asistirá Cherubino, Susanna ve que Cherubino trae una venda en el brazo y la condesa de Almaviva le pregunta que qué ha pasado. Luego Susanna se va probar su vestido de boda a su cuarto y después de que ella se va aparece el conde de Almaviva, y Cherubino se tiene que encerrar en una habitación. El conde de Almaviva pregunta a la condesa de Almaviva con quien hablaba y ésta le dice que era Susanna que se fue a probar su vestido de boda a su cuarto. La condesa y el conde escuchan un ruido que Cherubino hizo y el conde intenta derribar la puerta. Mientras, Susanna, también escondida, aprovecha que el conde y la condesa se ausentan en busca de una llave maestra, ayuda a salir de la habitación a Cherubino que se lanza por la ventana rompiendo una maceta del jardinero Antonio y Susanna se pone en el lugar de Cherubino. Finalmente, la condesa confiesa al conde que es Cherubino quien está ahí, pero al abrir la puerta, aparece Susanna, y tanto la condesa como el conde se quedan muy sorprendidos. Entonces, la condesa, reponiéndose, le dice que fue una artimaña para poner celoso al conde pero ahora la condesa de Almaviva esta sentimental y el conde de Almaviva le dice a Susanna que lo ayude a calmarla y luego ya se calma. Entra Fígaro buscando a Susanna, la condesa y al conde para ir a celebrar la boda pero el conde le pide paciencia, ya que quiere interrogarle. Entra el jardinero, Antonio, quejándose de que alguien rompió sus macetas al saltar de una ventana. Fígaro dice que fue él el que saltó pero el conde le dice que por qué salto y figaro le dice que porque se asustó y el conde le dice que por que´se asustó y figaro le dice que porque estaba esperando a Susanna pero escucho un ruido y se asustó y salto y se lastimó el pie, pero Antonio muestra un papel que perdió el que saltó por la ventana, que resulta ser las credenciales de Cherubino como oficial. Fígaro dice que Cherubino se lo había dado porque faltaba un sello, pero el conde no queda convencido con la explicación. En ese mismo momento, aparece Don Bartolo, Marcellina y don Basilio de nuevo, que reclaman al conde el cumplimiento de su demanda: la boda de la señora con Fígaro.

 

Acto III

El conde reflexiona sobre la situación confundido por los eventos precedentes ("Che imbarazzo è mai questo"). Incitada por la condesa, Susanna entra en escena y acuerda ver al conde más tarde esa noche, aunque en realidad es la misma condesa la que planea encontrarse con el conde disfrazada de Susana. Cuando Susana sale, el conde la escucha decir a Fígaro que ya ha ganado el caso (Hai giá vinta la causa). Dándose cuenta de que ha sido engañado, decide vengarse de Fígaro haciéndole casarse con Marcelina o pagar una gran cantidad de dinero.

El notario Don Curzio exige a Fígaro el cumplimiento del contrato con Marcellina (É decisa la lite), o pagarle una gran suma de dinero, pero como éste no tiene, le obliga a casarse con ella. Fígaro se excusa diciendo que él es de familia noble, y que no puede casarse sin una autorización de sus padres desconocidos, porque le robaron de pequeño unos bandidos, y los espera encontrar en 10 años. Como prueba de esta nobleza, dice que tiene una señal en su brazo, que Marcelina y don Bartolo reconocen. Marcelina dice que Fígaro es su hijo, que desapareció al poco de nacer, y que don Bartolo es su padre y que figaro se llama rafaelo, pero figaro se puso figaro porque él no sabía que se llamaba rafaelo, así que ya no tiene que casarse con ella ("Riconosci in questo amplesso"). Cuando llega Susanna, y ve abrazados a Marcellina y Fígaro, le golpea en la cara, y Marcelina, junto con todos los demás, le explican la nueva situación.

La Condesa dicta a Susana una carta para el Conde de almaviva, para confundir a su marido ("Canzoneta sull'aria"). llegan al escritorio del conde de almaviva y la condesa de almaviva le da un alfier a susanna para que cierre la carta y le dice que le ponga atrás de la carta que tiene que ser devuelto el alfiler, mientras, entran un grupo de campesinas para ofrecerle flores a la Condesa de almaviva, entre las que se encuentra Cherubino vestido de mujer pero a la condesa y a susanna se les hace conocido cherubino y entonces la condesa le pregunta a barbarina, que también le está ofreciendo flores, que quien es cherubino y barbarina le dice que es su prima que vino a la boda de susanna y figaro. Antonio, el jardinero, y el Conde descubren a cherubino. Luego llega figaro por las damas para la boda y por susanna, pero el conde de almaviva le dice a figaro que si va a bailar con el tobillo lastimado y figaro le dice que si que ya casi no le duele y luego el jardinero le enseña a cherubino.

Se celebra la boda entre Fígaro y Susanna y entre Don Bartolo y Marcelina, y durante el baile, Susana pasa al conde de almaviva la nota que escribió dictada por la Condesa de almaviva, fijando una cita para esa noche y cuando el conde de almaviva está abriendo la carta se pica con el alfiler, y luego le dice a barbarina que le devuelva el alfiler a la bella susanna pero luego el jardinero le pega a barbarina y entonces barbarina pierde el alfiler. La aguja con la que está prendida la carta, debe ser devuelta, en señal de conformidad. El plan es que esa noche no se encuentre con Susanna o con Cherubino, sino que se encuentre con la Condesa de almaviva, así que ésta intercambia su ropa con Susanna.

 

Acto IV

Fígaro sorprende a Barbarina buscando la aguja que sellaba la carta, ya que el Conde de almaviva se la había dado a Barbarina para que se la diera a Susanna, y ésta la había perdido. Fígaro entonces sabe, por Barbarina, que Susanna se ha citado con el Conde porque barbarina le dijo a figaro que el conde le dijo a que le devolviera el alfiler a la bella susanna, pero ignora el plan. Enfadado, invita a don Bartolo y a don Basilio a ser testigos de esa cita (Recitativo ed Aria: "Tutto è disposto). Llegan la Condesa y Susana, con los trajes intercambiados, y se produce un encuentro complicado:

Cherubino, que había quedado con Barbarina, ve a la Condesa, que iba disfrazada de Susanna, e intenta besarla, pero en ese momento llega el Conde, y es él quien recibe el beso. Éste le responde con un bofetón, que recibe Fígaro, que se había acercado para ver qué pasaba. Cuando Cherubino y Fígaro se van ("Partito é al fin l'audace"), el Conde comienza a seducir a la Condesa, pensando siempre que es Susana, lo que enfurece a Fígaro, quien lanza un grito y asusta al Conde. Él y su esposa disfrazada salen hacia el bosque, dejando a Fígaro desolado. De repente aparece Susana, y Fígaro piensa que es la Condesa. Para vengarse del Conde, Fígaro comienza a cortejarla, aun cuando la reconoce por su voz, ("la volpe vuol sorprendermi") lo que hace que Susanna se enfurezca, ya que no se dio cuenta que había sido reconocida por su esposo, Fígaro. Cuando se da cuenta ("pace, pace, mio dolce tesoro"), la pareja se abraza y figaro le pone el zapato a susanna. Escuchan la voz del Conde, que entra buscando a Susana. Fígaro y Susana deciden entonces continuar con el plan de engañar al Conde, y Fígaro comienza a cortejar a la Condesa falsa, lo que enfurece al Conde, que confunde a Susanna con la Condesa. Llama auxilio (Finale: "Gente, gente, all'armi, all'armi") y aparecen don Bartolo y don Basilio, junto con Antonio y Marcellina. Todos juntos pide perdón al Conde, pero él se niega, hasta que aparece la Condesa, dejando a todos muy sorprendidos. El conde pide perdón a su esposa, por sus sospechas y por su mala conducta. La Condesa le perdona y acaba el acto con una alegre fiesta.

Programa y reparto

Gran Teatre del Liceu

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Es uno de los símbolos de la ciudad.

Actualmente es un teatro de titularidad pública (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además de las citadas instituciones, el Consejo de Mecenazgo y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

Los orígenes. Del 1837 al 1847

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal, bajo la iniciativa de Manuel Gibert.
La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica pronto propició (1838) su conversión en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que añadía al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana.
 

El edificio de la Rambla

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.
El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió mediante acciones mercantiles —que comportaban la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual, desde 1855, se convirtió en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos, que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones, recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Esta situación perduró hasta 1980.
 

La creación del Consorcio

El régimen económico que regía el Liceu se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX. En 1980, el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían posteriormente la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986), el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
 

El incendio de 1994 y la construcción del edificio actual

El incendio del 31 de enero de 1994, que destruyó la sala y el escenario, causó un impacto emocional extraordinario en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994), y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu hizo la cesión de la propiedad al Consorci del Gran Teatre del Liceu, integrado exclusivamente por las administraciones públicas  (cesión ratificada en 1997).
A partir del preexistente proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (de 1986, al que se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.

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