Veintitrés años de éxito italiano e internacional; después de más de cien representaciones y diez años después de su última puesta en escena, la Compañía de Ballet de La Scala recupera “su” Sueño de una noche de verano. Presentado en su estreno europeo en 2003, con nuevos decorados y vestuario de Luisa Spinatelli, gracias a esta nueva producción y a la interpretación de los artistas de La Scala, el Dream de Balanchine volvió a cobrar vida más radiante que nunca: no una restauración — como se ha dicho — sino casi un renacimiento desde su primera representación en 1962 en Nueva York.
Con absoluto genio, George Balanchine concibió dos ballets en uno: el primer acto, de carácter narrativo, desarrolla la historia shakespeariana, mientras que el segundo, un largo divertissement, exalta la técnica más pura y la perfección geométrica del diseño coreográfico. Entre elfos y hadas, reyes y reinas, amantes, duendes y encantamientos, la danza resplandece en la noche encantada nacida de la imaginación de William Shakespeare y de la maestría coreográfica de Balanchine.